Nació en Rusia en 1907. Educada en Viena y en París, al contraer matrimonio, se trasladó a Inglaterra. Su primer marido falleció prematuramente; y pasado un tiempo ella contrajo matrimonio por segunda vez con un oficial de la Marina Real. La felicidad de su matrimonio finalizó en forma devastadora con la prematura defunción de su segundo marido en 1954, lo que llevó a Irina a hundirse en un estado de profunda desesperación y crisis espiritual.
Una amiga la introdujo entonces a la Sociedad Teosófica donde ella comenzó el viaje espiritual que finalmente la llevaría a la India, al maestro sufí que transformaría completamente su vida, cuando ella tenía 52 años. Bajo pedido de su guía espiritual, ella mantuvo un completo y extenso registro de su entrenamiento en forma de diario personal.
La publicación de este escrito, llegaría a ser una fuente de inspiración para miles de lectores alrededor del mundo. Al fallecer su maestro sufí en 1966, Irina regresó a Inglaterra y de allí en adelante dedicó todo su tiempo a enseñar, dar conferencias, conducir talleres y al trabajo de bibliotecaria…La Sra. Irina Tweedie falleció en 1999. Su labor continúa por medio del Golden Sufi Center..El editor entrevistó a Irina Tweedie, una amorosa guía espiritual y mística sufí, en su hogar en Londres y durante una serie de conferencias que ella ofreciera en los Estados Unidos de América. 
Sra. Tweedie: ¿Considera usted que el camino espiritual de las mujeres es diferente del de los hombres?. Sí, muy distinto. Mi maestro, a quien llamo Bhai Sahib, un día dijo: El varón necesita muchas prácticas porque la energía en el hombre funciona de un modo totalmente diferente que en la mujer. Al varón le doy muchas prácticas. Las mujeres casi no necesitan ninguna práctica. Ella alcanza la realización por ser mujer..Imagínate cómo me sentí, ¡cuán entusiasmada estaba! Pensé, ¡ajá! pero no dije nada. De pronto él giró bruscamente hacia mí y dijo: Oh no… no te alegres tanto. Es igualmente difícil para todos, es distinto únicamente.
¡Pero este circuito o red se rompe muy fácilmente! La más mínima cosa puede quebrarla -- un pequeño disgusto, un poquito de dolor que se provoca en el otro, y se rompe. Cuando eso sucede, pareciera como si la química entre las personas no fuese la correcta, y a veces, la gente más encantadora se separa… enojada por cosas sin importancia. Pero en verdad, básicamente el hombre y la mujer son iguales; y mirados desde otro nivel de conciencia, a menudo tengo dificultad de distinguir unos de otros a no ser que preste mucha atención. ¿Eso significa que a nivel del alma estamos tratando con una misma realidad?. Absolutamente, por ejemplo mi maestro dijo que en el momento de éxtasis, durante la relación sexual, es igual para el hombre que para la mujer. Él dijo que el sentimiento es el mismo porque es una explosión al espacio. Lo que disfruta realmente es el Atman, el alma, el Ser Superior; el cuerpo sólo participa por reflejo..Para llegar a ser completo, perfecto, debemos poseer tanto las cualidades femeninas como las masculinas. Psicológicamente en cada mujer también hay un hombre. Tenemos que tener ambas, nadie es ni solamente masculino ni femenino. Con el desarrollo espiritual ni el hombre se volverá femenino ni la mujer masculina, sino que cada uno se volverá un ser íntegro, completo, donde hay un perfecto equilibrio entre ambas cualidades. ¿Entonces por qué decidió Dios crear esta división de sexos?.Para crear el mundo, el uno tuvo que volverse dos y el dos tuvo que ser distinto y separado. Es tan simple como eso..Y cuando los dos son distintos, separados. ¿Es la búsqueda, el objetivo de la vida el re-unirlos?. Si, es correcto. Y eso sucederá dentro de muchísimos millones de años, cuando Brahman inhale su aliento..Pareciera que todo el experimentar y el buscar de la vida, todos los deseos y ambiciones, logros y esperanzas, más allá de lo obvio, son expresión de un esfuerzo por lograr la unidad final..Sí, toda la vida busca la unidad, todo, desde una piedra hasta la galaxia. Si observas la naturaleza, verás que todo trata de parecerse al ser humano. En los árboles ves la forma humana. Hasta en los guijarros puedes ver de algún modo la forma humana. A raíz de que nosotros los seres humanos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, es que siempre estamos buscando especialmente la unidad, la unicidad. Los sufíes dicen que el ser humano es la culminación de la creación y que busca la unidad, la unidad, la unidad… Psicológicamente, esta búsqueda en nosotros mismos existe a todos los niveles..Cuando amamos a alguien, buscamos la unidad total; queremos ser uno con la otra persona cuando amamos a alguien. Finalmente, en el momento del éxtasis hay unidad. Y la unión con Dios brinda tal satisfacción, tal gloria, que nunca más nos sentimos solos..Sin embargo pareciera que la soledad es un problema grande para muchas mujeres. ¿Se debe esto a algo en particular? La soledad en sí, ¿juega algún papel dentro de nuestro desarrollo espiritual?.Creo que en el sendero espiritual la soledad es indudablemente un problema, no sólo para las mujeres sino también para los hombres. ¿Qué sucede cuando realmente estamos en el sendero? Estar en el sendero, hablando convencionalmente, es realmente… ¿Cómo podría decir? Es fricción. Es la ley de la naturaleza, como la marea, como el día y la noche, como un péndulo. Hay cercanía y hay separación.
Cuando experimentamos un estado de cercanía a lo que llamamos Dios o el Absoluto o el Vacío o nuestro Ser Superior (que son una y la misma cosa), entonces el ser humano se siente feliz. Cuando estamos separados, el alma llora. Es esta misma fricción lo que produce la purificación de la mente. Mira, la fricción crea el fuego; el fuego es dolor y sufrimiento y una gran soledad. Va para atrás y para adelante, una y otra vez. Así es como la mente se purifica..Las mujeres se sienten más solas que los hombres porque tienen más anhelo. Traemos a esta vida dos cualidades: la voluntad de vivir y la voluntad de adorar. La voluntad de vivir es la auto-preservación. La voluntad de adorar es el aspecto de amor embebido en la textura misma del alma. El aspecto de amor es la esencia de Dios y se manifiesta a sí mismo en nosotros como anhelo. Las mujeres tienen tanto anhelo… A menudo sentimos un vacío, un gran anhelo. Siempre existe un lugar en el corazón del ser humano reservado para Dios. Ninguna criatura mortal puede llenarlo. Fuimos creados a la imagen de Dios y Él es el gran amante, un amante celoso que mantiene un lugar para Él sólo. El anhelo es uno de los mensajes que el alma le envía al ser humano: Vuelve a casa. Debemos regresar al hogar del Amado. ¿Quién es este Amado?.¡El Amado es el gran vacío! Es un vacío terriblemente temible para la mente, pero que responde; y al mismo tiempo es la absoluta plenitud, la luz absoluta. Es la nada donde todo existe. Es la plenitud donde nada existe. Es la plenitud del amor. Una mujer no quiere un amigo, ¡Una mujer quiere un amante! El momento de unión con Dios es la cosa más íntima del mundo. En el momento que nos unimos con nuestro Ser Superior, con nuestra alma, el Atman, el Dios personal, el Creador, el eternamente embriagado con su propia creación.
Uno quisiera entregarse al maestro, pero uno no lo hace. Uno se entrega únicamente a la luz interior, al Ser Superior, al alma, al Yo Superior de uno mismo. Es necesaria una entrega absoluta con amor. Uno se entrega a aquella parte de uno que es eterna, ancestral, sin principio ni fin. Eso es algo extraordinario y es lo que la gente no sabe. Yo lo comprendí en meditación profunda. Cuando decimos realización del Ser, no realizamos nada excepto a nosotros mismos. Eso es lo que se llama auto-realización, realización del ser o realización divina. Son lo mismo.
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