La Eva Mitocondrial

Científicos de la Universidad de Berkeley (California), tras comparar el ADN mitocondrial de 147 personas de diferentes razas, publicaron en 1987 que todas tenían el mismo ancestro femenino, una mujer africana a la que se llamó Eva mitocondrial.

Estudios posteriores han intentado datar la época en que pudo vivir este primer ancestro común. Un estudio de Ulf Gyllensten, sobre 53 personas, parece indicar que vivió hace unos 170.000 años. Se supone que sus descendientes se extendieron por todo el planeta desde hace unos ciento cincuenta mil años, sustituyendo a las especies existentes de Homo sapiens.

Una comparación del ADN mitocondrial de distintas razas y regiones sugieren que todas las secuencias de este ADN tienen envoltura molecular en una secuencia ancestral común. Bajo la asunción de que este se obtiene sólo de la madre, estos hallazgos implicarían que todos los humanos vivos descienden de una mujer, posiblemente una mujer prehumana, aunque existen informes que podría ser ocasionalmente trasferido por el padre (Schwartz and Vissing, 2002)


Descendencia por líneas mitocondriales

Sabemos de Eva a causa de las mitocondrias (un orgánulo celular) que sólo se pasan de la madre a la prole. Cada mitocondria contiene ADN mitocondrial y la comparación de las secuencias de este ADN revela una filogenia molecular.

La Eva mitocondrial recibe su nombre de la Eva que se relata en el libro del génesis de la Biblia. Esto ha llevado a algunos malentendidos entre el público general. Un error común es creer que Eva fue el único ancestro femenino viviendo en su tiempo. Es muy probable que muchas mujeres anteriores a Eva y también muchas pertenecientes a aquella época, hayan tenido descendencia hasta cierto momento en el pasado. Sin embargo, solo la Eva mitocondrial produjo una línea completa de hijas mujeres hasta nuestros tiempos; por lo cual es el ancestro femenino del cual proviene toda la población actual.

El fundamento del linaje de la Eva mitocondrial, es que al revisar el árbol genealógico de todos los seres humanos que viven en la actualidad (a través de la genética), si se sigue una línea de cada individuo a su madre, y si estas líneas se continúan desde cada una de esas madres a sus respectivas madres, se estará retrocediendo en el tiempo y todas las líneas convergerán en un punto en que todas las hijas comparten la misma madre. En este seguimiento, cuanto más se retroceda en el tiempo, menos linajes quedarán hasta que quede solo uno; el cual correspondería a la Eva mitocondrial.

Por ello, cuanto más pequeña es una población, más rápidamente converge el ADN mitocondrial; las migraciones de pequeños grupos de personas derivan (Deriva genética) luego de unas pocas generaciones hacia un ADN mitocondrial común. Esto sirve como sustento a la teoría del origen común (Single-origin hypothesis en inglés). Esta teoría plantea que los seres humanos modernos (Homo sapiens) se originaron en África entre los 100.000 y 200.000 años.

Comparación entre Eva mitocondrial y Adán cromosomal-Y

Así como las mitocondrias se heredan por vía materna, los cromosomas Y se heredan por vía paterna. Por lo tanto es válido aplicar los mismos principios con estos. El ancestro común más cercano por vía paterna ha sido apodado Adán cromosomal-Y. Sin embargo, es muy importante aclarar que no vivió en la misma época que la Eva mitocondrial. Por el contrario, su existencia fue por lo menos 50 mil años más reciente.

84.000 años esperando a Adán. El ancestro de todos los hombres vivió milenios después que la 'Eva mitocondrial'
JAVIER SAMPEDRO , Madrid
El País Digital

Algunas corrientes teológicas han acreditado una endemoniada habilidad para tensar, rizar o desfigurar la lectura de la Biblia de modo que las escrituras puedan adaptarse a los continuos y embarazosos descubrimientos que se empeñan en hacer los científicos. Pero esta vez, los investigadores de siete países dirigidos por Peter Underhill, del Laboratorio de Genética Poblacional Humana de la Universidad de Stanford (California, EE UU), se lo han puesto francamente difícil. Según sus datos, Adán vivió nada menos que 84.000 años después que Eva. Ahora se entiende que nuestra primera madre acabara por entenderse con una serpiente.

¿Qué entienden por "Adán" y por "Eva" los científicos de Stanford? Los genetistas son casi tan aficionados al Edén como los curas, pero tienen una sólida razón para ello. En cada generación, los genomas del padre y de la madre se mezclan de modo irreversible, lo que complica considerablemente la utilización de la genética para explorar el pasado de la humanidad. Pero hay dos excepciones a esta norma: los genes mitocondriales, que se transmiten intactos y sin mezclas de madres a hijas; y los genes del cromosoma Y, que se transmiten, también sin mezclas, de los padres (varones) a los hijos.

La reconstrucción de un árbol genealógico que abarque a toda la humanidad actual se basa en un principio muy simple. Los genes van acumulando alteraciones (mutaciones) lenta pero inexorablemente. Por tanto, cuando los genes de dos personas actuales se parecen mucho, deben tener un antepasado común muy reciente. Si se parecen muy poco, su antepasado común debe ser muy antiguo.

Analizando de esta forma los genes mitocondriales de mujeres de todo el mundo, los científicos llegaron a deducir hace años que la Eva mitocondrial, la mujer cuyos genes mitocondriales aparecen hoy en todas las mujeres del mundo, vivió en África hace 143.000 años. Con un análisis similar, el equipo de Underhill ha deducido ahora que Adán, el hombre cuyos genes del cromosoma Y aparecen hoy en todos los varones del mundo, vivió también en África. Pero hace sólo 59.000 años. Los datos han sido obtenidos de 1.062 personas de todas las áreas geográficas del mundo, y son de una calidad excepcional.

Hombres sin éxito

¿Qué quiere decir esto? "Por supuesto, los hombres y mujeres de los que procedemos todos los seres humanos actuales tuvieron que coexistir en África", explicó ayer Underhill a este diario. "Pero el cromosoma Y muestra, en las poblaciones humanas actuales, una variabilidad mucho menor que los genes mitocondriales. Mi teoría es que el éxito reproductivo de los varones ha sido inferior al de las mujeres".

Es decir que, en cada generación, más mujeres que hombres tienen descendencia. O, lo que es lo mismo, que cada hombre exitoso tiende a fecundar a varias mujeres, y que muchos desafortunados se quedan a verlas fecundar. Otro de los investigadores principales de Stanford, Peter Oefner, ofreció esta explicación: "Hace 59.000 años, un solo cromosoma Y empezó a predominar. Todavía podemos verlo en algunos de los actuales habitantes de Sudán y Etiopía. Todos los demás cromosomas Y que venían de los tiempos de Eva, 84.000 años antes, se acabaron perdiendo. La razón de esto podría ser la selección sexual, es decir, que las mujeres preferían sistemáticamente a un tipo de hombres que tendían a llevar el nuevo cromosoma. O quizá esos hombres tenían alguna ventaja selectiva en la caza o en la lucha".

Los investigadores presentan hoy en Nature Genetics éstos y otros datos, de los que se infiere que la especie humana actual nació en África oriental hace unos 143.000 años, que 84.000 años después se impuso un nuevo tipo de macho, y que, hace tan sólo unos 44.000 años, un grupo de estos humanos modernos salió de África y colonizó el resto del mundo.

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